3 pasos para una vida sana

Que sí, que a todos nos gusta mucho eso de resetearnos en Nochevieja: algunos de manera figurada, otros directamente literal. Y no hay mejor fecha que ahora, que ya sólo quedan las migas del roscón, para empezar en serio a cumplir el propósito de llevar una vida saludable.

¿Cuál es el truco? saber si realmente estás decidido a cambiar ciertos hábitos para estar más saludable o lo que simplemente te interesa es bajar los kilos que cogiste en estas Navidades en una dieta milagro de 15 días. Porque si es así ya te digo que puedes dejar de leer.

Esto lo digo porque no te voy a engañar: se necesita orden y disciplina para erradicar las malas conductas alimenticias que tenemos arraigadas desde la cuna, pero si de verdad quieres hacerlo con un poco de voluntad es realmente fácil.

Lo segundo es que no tienes que verlo como un castigo: lo estás haciendo por ti, por tu bien. Y sí, tendrás que renunciar a ciertas cosas sobre todo al principio, pero la clave está en que cuando llevas un estilo de vida equilibrado si un día te das un capricho no tienes que sacar el látigo de 7 puntas para empezar a flagelarte: tu cuerpo va a estar lo suficientemente limpio y sano para saber cómo actuar y eliminar lo que sobra sin complicaciones.

Así que si realmente estás decidido, aquí te dejo los 3 pasos que son los más importantes para dar el salto a tu nueva vida. El resto vendrá rodado 😉

 Paso 1. ¡Muévete!

No importa si haces pesas o te dedicas a ir a hacer la compra andando. Lo importante es que te levantes del sofá o que salgas de la cama porque lo más importante es dejar el sedentarismo a un lado y encontrar una actividad que te guste: hacer bicicleta, bailar, caminar, salir al monte…

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Pero si hasta lo de salir a pasear te da pereza, empieza incluso por algo más básico: sube las escaleras en vez de ir en ascensor o deja el coche aparcado para ir a hacer las compras.

El ejercicio es fundamental para la salud y no sólo a nivel cardíaco o locomotor, sino que también influyen en nuestro metabolismo y en aspectos psicológicos o psico-sociales. Ésto se debe a que el ejercicio, aumenta la capacidad de aprovechamiento del oxígeno que le llega al organismo, aumenta la actividad de las enzimas musculares, mejora la respuesta inmunológica y consume grasas durante la actividad, lo que contribuye a la pérdida de peso.

Además, nos provoca una sensación de bienestar que disminuye el estrés mental y libera endorfinas de las que te hacen “sentir bien”. También  aumenta la autoconfianza y la autoestima y disminuye la sensación de fatiga estando uno más enérgico y con ganas de hacer más cosas.

Paso 2. Come más verduras

Te pueden gustar más o menos, pero lo que no cabe duda es que son increíblemente beneficiosas para tu salud por lo que son uno de los pilares de cualquier estilo de vida saludable.

Fuente de nutrientes por excelencia, las verduras y hortalizas nos ayudan a regular el tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra y el gran número de vitaminas que aportan intervienen en muchos procesos metabólicos.

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Es de los vegetales de donde nuestro cuerpo obtiene más de la mitad de la vitamina A y prácticamente toda la vitamina C que necesitamos, así como importantes cantidades de hierro, calcio y magnesio.

Las verduras de hoja verde como el brócoli, el pepino, la col rizada, las espinacas deberían formar parte de nuestra alimentación.

Paso 3. Evita el azúcar y las harinas refinadas

El azúcar blanco es una de las sustancias alimenticias más nocivas para nuestro organismo, sobre todo porque se desconocen los verdaderos efectos que tiene en nosotros y además, hay una cantidad de alimentos que lo contienen y de los cuales no somos conscientes.

Sabemos que nuestro cerebro necesita combustible en forma de glucosa para funcionar, sí, pero la cantidad necesaria se puede obtener perfectamente de una dieta equilibrada sin azúcares añadidos, puesto que cualquier carbohidrato se metaboliza en forma de azúcares. Una dieta con almidones, frutas y verduras aporta la cantidad suficiente de glucosa necesaria para un correcto funcionamiento.

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Además, otro de los problemas de que sea refinado es que se le han quitado todas las vitaminas, minerales y fibra que el cuerpo necesita para metabolizarlo. La consecuencia de esto es que nuestros órganos tomarán dichos nutrientes de sus reservas para poder trabajar y eso se traduce ni más ni menos, en las vitaminas almacenadas o en el calcio de los huesos.

El consumo excesivo de azúcares está directamente relacionado con un déficit de vitaminas y minerales.

También está relacionado con estados depresivos, de fatiga y mal humor. Cuando nos metemos un “chute” de azúcar, el nivel de éste en sangre se dispara creando un estado de hiperglucemia en el que estamos eufóricos y enérgicos. El problema viene después, cuando cae la curva a los niveles normales y pasamos a un estado hipoglucémico que nos deja, entre otras cosas, con una sensación de cansancio y confusión mental.

El azúcar, hace que nuestro cuerpo demande más para volver a estar arriba: a más cantidad de azúcar, mayores son los efectos y mayor demanda.

Por eso, si estás decidido a erradicar este tóxico de tu día a día, es importante:

  1. Saber qué alimentos contienen azúcar oculto (zumos envasados, snacks, fiambre y embutidos, galletas y cereales, pan de molde, salsas y chocolates).
  2. Quitarlo poco a poco, reduciendo su dosis y sustituyéndolo durante el proceso por azúcar de rapadura o panela.
  3.  Sustituir las harinas refinadas por integrales. Como hemos visto se van a transformar en azúcares y si son integrales, al menos conservarán vitaminas y minerales para su metabolización.

Lo sé, no parece fácil, pero si te has planteado en serio llevar un estilo de vida saludable la recompensa de dejar el azúcar merece la pena.

Recuerda: + Movimiento + Verdura – Azúcar = Vida Sana

Y lo mejor: consíguelo en menos de 3 meses

Espero que si has leído esto te hayas convencido de que llevar un estilo de vida saludable no es tan complicado como parece. Puede parecer duro al principio, pero la buena noticia es que un estudio británico ha demostrado que sólo hacen falta 66 días para crear realmente un hábito y que se mantenga en el tiempo.

Durante este tiempo las neuronas habrán asimilado el nuevo comportamiento y pasarán a realizarlo de manera automatizada, de modo que pasada esta barrera ya no supondrá esfuerzo alguno y será cuando realmente hayamos forjado un hábito.

Y no, ¡no es tanto tiempo! ¿Qué son dos meses para estar bien el resto de tu vida?

Sin duda, creo que hoy es el mejor día para empezar a cumplir tus propósitos :)

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