Tu salud está en tus manos

Mejorar tu alimentación, la forma en la que te mueves, el tipo de actividad física que haces, tu relación con la luz y la oscuridad, la pertenencia a algún grupo, tu autopercepción… Estos factores son mucho más importantes para tu salud y calidad de vida que el acceso a la mejor medicina del mundo.

Tú eres tu mejor seguro médico. Como decía Ashley Montagu:

“Muere joven, pero tan tarde como sea posible”

Morir joven no significa morir pronto, significa morir en una fase de vitalidad, en un momento donde todavía te sientes con ganas y energía de hacer cosas nuevas. Significa por ejemplo morir  a los 85 años en una de las frecuentes caminatas por el monte, en vez de morir a esa misma edad tras 10 años alternando entre la silla de ruedas y la cama, esperando cada mañana que las pastillas hagan efecto y calmen el dolor.

Cuerpo Sano

Tu cuerpo es la única posesión real que tienes. Trátalo como se merece:

Mantén la musculatura: Entrena tu fuerza y come suficiente proteína. Algunos piensan que los mayores no necesitan tanta proteína como alguien joven, pero no es tan cierto. Este estudio concluye que las personas de edad avanzada tienen la misma capacidad de sintetizar proteína que los jóvenes. Hay una relación clara entre el grado de pérdida muscular y la longevidad. No sólo porque el músculo es el que te mantiene vital, sino porque el cuerpo utiliza los aminoácidos de los músculos para mantener el buen funcionamiento de los órganos (estudio). Es decir, al mantener tu musculatura, cuidas tus órganos. Esto se denomina reserva fisiológica o funcional de los órganos, y es uno de los limitantes principales de tu esperanza de vida.

Cuida tu movilidad: Trabajar durante mas de 40 años para ganarse la jubilación implica para muchos pasar 8-10 horas sentado al día con mala postura, con terribles consecuencias para tu cuerpo. Mantener una movilidad básica es fundamental para conservar la vitalidad, trabájala con estiramientos y control postural (pilates.

Reduce la inflamación y el estrés oxidativo: Estos elementos suelen ir de la mano, y en la medida que los controles ralentizarás el proceso de envejecimiento. Ambos imponen una carga constante sobre tus órganos, invitando todo tipo de enfermedades. Come muchos vegetales y alimentos ricos en antioxidantes. Elimina aceites vegetales, azúcares.  Aprende a cocinar con comida real. Limita la exposición a toxinas (no fumes, limita el alcohol, la contaminación…).

Conviértete en un ‘quemador de grasa’:  Simplemente limitar moderadamente los carbohidratos consumidos tiene como beneficio añadido el control de la insulina. Muchas líneas de investigación en el campo del ‘anti-envejecimiento’ (ejemplo) tienen que ver con la inhibición de niveles elevados de insulina (también de mTOR y IGF-1). La insulina es una hormona anabólica (crea músculo) muy importante, una ‘poderosa arma’ que debes mantener controlada, y liberar sólo en los momentos adecuados (después de entrenar con pesas).

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Mente Sana

A diferencia de otras muchas células de tu cuerpo, las neuronas no pueden dividirse (regenerarse), así que el número de neuronas que posees no va a hacer más que disminuir (algún estudio cuestiona esto, pero desde luego no vas a generar muchas nuevas). Las que pierdas en el camino, se van para siempre. Deprimente, sí, pero también hay buenas noticias. Es posible formar nuevas conexiones sinápticas, manteniendo capacidades mentales a pesar de la pérdida de neuronas. Pero el mensaje es claro: “Cuida tu cerebro“.

Afortunadamente, los mismos factores de estilo de vida que te permitirán presumir de buen cuerpo en tus últimas décadas son también los que te darán la lucidez mental necesaria para disfrutar esa vitalidad física. Cuerpo y mente son uno.

Nuestro cerebro es principalmente grasa (descontando el agua) y contiene concentraciones altas de colesterol (aproximadamente el 25% del colesterol total de tu cuerpo está en el cerebro), por lo que parece lógico pensar que privarlo de estos nutrientes no es lo más recomendable.

No en vano la leche materna contiene altas cantidades de grasa saturada y colesterol, y la grasa gluteofemoral (sí, esa que contribuye a la celulitis) es especial, por su alto contenido en DHA (ácido docosahexaenoico, un tipo de Omega 3), fundamental para el desarrollo del cerebro del niño (por eso al dar el pecho ‘desaparece’ la celulitis). Aprendamos de la naturaleza.

Enfermedades como el Alzheimer se están empezando a denominar diabetes tipo 3 (estudios), ya que al igual que la diabetes tipo II, son aceleradas por una excesiva señalización insulínica (estudio), y si eres diabético tus probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas son mucho mayores (estudio).

Hay relación entre tratamientos para reducir la diabetes y el descubrimiento de que a la vez reducen el cáncer (ya que muchos cánceres tienen un origen metabólico). Lo mismo ocurre con las enfermedades neurodegenerativas. Reduce tu diabetes, y mejoras tu cerebro (estudio). Curioso como todo está relacionado.

Más recomendaciones para una mente sana:

Reduce la inflamación: Al igual que daña tu cuerpo, la inflamación destruye tu mente (estudio, estudio, estudio). En el caso del cerebro, es especialmente importante consumir alimentos ricos en ácidos grasos DHA (Omega 3), como salmón o sardinas.

Haz ejercicio: Aumenta la plasticidad del cerebro, mejora la memoria, el transporte de oxígeno… (estudioestudio, estudio).

Medita: Llevar la mente a un modo diferente de conciencia, durante unos minutos al día, no sólo te relaja y te hace olvidar los problemas diarios. Varios estudios demuestran que puede alterar físicamente el cerebro y mantener la salud neuronal (estudio).

 

medita

Tú eliges

No formes parte de la tendencia moderna, “más años pero más enfermedad“. Resiste esa decrepitud gradual que tantos aceptan como norma. Que la muerte te sorprenda con un nivel de vigor y vitalidad extraordinarios. Que las grandes farmacéuticas no hagan negocio contigo.

Tus decisiones hoy determinan cómo serán los últimos años de tu vida. Elige sabiamente.

 

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